JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES (DOMUND)

Queridos diocesanos:

Me dispongo a pasar entre vosotros mi primer octubre misionero, la primera Jornada Mundial de las Misiones. Como lo he hecho hasta ahora, quiero seguir poniendo especial énfasis en la celebración del día del DOMUND. En este tiempo, en el octubre misionero, se nos invita una vez más a consolidar la catolicidad de nuestra fe; se nos recuerda que nuestra pertenencia a la Iglesia está abierta a todos los tiempos y espacios: somos misioneros en continuidad con los que iniciaron la misión, y lo hacemos con la misma pasión que ellos pusieron en el mandato de Jesús de ir al mundo entero. Este es un tiempo especial para ensanchar nuestro horizonte misionero. Para sentir en profundidad la misión es imprescindible la apertura de nuestra mirada y de nuestro corazón cristiano. Sólo así seremos cristianos “en salida”, en una Iglesia “en salida”. Pero sin olvidarnos de que nuestra salida misionera ha de dar siempre el primer paso al encuentro de Cristo; sólo desde él nos descubriremos como discípulos misioneros.

La misión a la que nos envía Jesucristo siempre es de horizonte amplio: es ad gentes, es decir, es a todos, es para todo el mundo. “Sal de tu tierra” es el lema de este año para el DOMUND. Para que esta invitación sea posible en nosotros el Santo Padre Francisco nos ha invitado a ponerle pasión, mística, espiritualidad al impulso misionero que hoy necesita la Iglesia; nos invita a ser buscadores errantes de cuantos estén en camino hacia un encuentro con el amor misericordioso de Dios, de cuantos necesiten descubrir que hay una noticia que salva: que Jesús, el Hijo de Dios, ha venido en persona a traer la salvación al mundo. Esa es la misión de la Iglesia: ofrecer hoy el camino, la verdad y la vida de Jesús el salvador. Por eso la misión es siempre una bella y santa provocación para nosotros: “sal de tu tierra” y vete a Jesús, que el te llevará a darte apasionadamente a los demás.

Pero no le pongamos límites ni fronteras al destino: al contrario, si soñamos con ir siempre lejos, a las periferias, se fortalecerá nuestro sentido misionero también para la misión que hemos de hacer cada día en nuestros entornos más cercanos, en nuestras parroquias. Mirar lejos es necesario para la misión, la hagamos donde la hagamos: por el mundo entero o por el mundo más cercano, el de nuestro ambiente familiar, de trabajo, de amistades, de ocio, etc. Porque no hemos de olvidarnos que la misión pertenece a nuestro ser como cristianos, es una enseña de nuestra identidad, y cada uno ha de saber como la concreta en su vida.

En esta Jornada Mundial Misionera se nos pide la renovación de nuestra conciencia misionera y también de nuestra mirada solidaria a la misión ad gentes de toda la Iglesia, la que realizan todos los misioneros y misioneras, sacerdotes, religiosos y laicos, a lo largo y ancho del mundo. De un modo especial hemos de renovar nuestro aprecio por los misioneros de nuestra Iglesia diocesana de Jaén, pues somos una diócesis con una arraigada tradición misionera.

Pero también se nos pide que seamos misioneros con nuestra ayuda a las misiones, especialmente con la que canalizan las Obras Misionales Pontificias. Es esta institución misionera de la Iglesia la que se dirige a nosotros y nos pide en este día del DOMUND oración, ayuda y apoyo para la misión de la Iglesia universal. No dejemos de poner con generosidad nuestro granito de arena en esta misión esencial de la Iglesia.

Con mi afecto y bendición.

+ Amadeo Rodríguez Magro
Obispo de Jaén

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