Oración inicial

Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A ti, celestial Princesa, Virgen sagrada María, te ofrezco en este día alma, vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía.

Lectura del Profeta Sofonías

“Regocíjate, hija de Sión; grita de júbilo, Israel; alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén. El Señor ha cancelado tu condena, ha expulsado a tus enemigos. El Señor será el rey de Israel, en medio de ti, y ya no temerás. Aquel día dirán a Jerusalén: «No temas, Sión, no desfallezcan tus manos. El Señor, tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva. Él se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta.» Apartaré de ti la amenaza, el oprobio que pesa sobre ti.” (Sof 3, 14-18)

Meditación

María Inmaculada es la expresión más hermosa de la alegría. Es el mismo Benedicto XVI quien va enumerando cómo María vive esa alegría: “Esa alegría auténtica que se difunde en el corazón liberado del pecado. El pecado lleva consigo una tristeza negativa que induce a cerrarse en uno mismo. La gracia trae la verdadera alegría, que no depende de la posesión de las cosas, sino que está enraizada en lo íntimo, en lo profundo de la persona y que nadie ni nada pueden quitar. El cristianismo es esencialmente un Evangelio, una alegre noticia, aunque algunos piensan que se opone a la alegría porque ven en él un conjunto de prohibiciones y reglas. En realidad el cristianismo es el anuncio de la victoria de la gracia sobre el pecado, de la vida sobre la muerte. Y si comporta renuncias y una disciplina de la mente, del corazón y del comportamiento, es precisamente porque en el hombre existe la raíz venenosa del egoísmo, que le hace daño a él mismo y a los demás”.

Así que es necesario aprender a decir no a la voz del egoísmo y a decir sí a la del amor auténtico. La alegría de María es plena, pues en su corazón no hay sombra de pecado. Esta alegría coincide con la presencia de Jesús en su vida: Jesús concebido y llevado en el seno, después niño confiado a sus cuidados maternos, luego adolescente, joven y hombre maduro; Jesús a quien ve partir de casa, seguido a distancia con fe hasta la cruz y la resurrección: Jesús es la alegría de María y alegría de la Iglesia, de todos nosotros” (Ibd. pag. 17-18).

Ante tanto amor de Dios que ha derrochado en la Virgen María hoy también nosotros queremos adherirnos con filial gozo de hijos y pedirle que venga en nuestra ayuda. Que nos anime y aliente para no caer en el miedo o temor de ser inútiles o impotentes. Que podamos sentir como ella: “No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin” (Lc 1,30-33). Este pasaje nos muestra la acción de Dios que supera nuestras expectativas como ocurre en María. Ella no se esperaba tal acontecimiento y a pesar de su perplejidad al final se pone en las manos de Dios con plena confianza y le ofrece su vida: “Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu voluntad” (Lc 1,38).

Preparemos este Adviento con María y vivamos la Navidad poniéndonos ante el Niño Dios con la alegría de sentirnos amados y con la respuesta gozosa a su amor. “Todo lo que nace es criatura de Dios, y Dios nace de María. Dios creó todas las cosas, y María engendró a Dios. Dios, que hizo todas las cosas, se hizo a sí mismo mediante María; y, de este modo, volvió a hacer todo lo que había hecho. El que pudo hacer todas las cosas de la nada no quiso rehacer sin María lo que había sido manchado” (San Anselmo, Sermón 52: PL 158, 955-956).

(Papa Francisco)

 

Preces

1. María, modelo de fe, Tú que creíste en la palabra del Angel, y Dios obró maravillas en Ti, aumenta en nosotros la fe, sin la cual no podemos agradar a Dios, ni salvarnos.

Ruega por nosotros.

2. María, modelo de esperanza, Tú que esperabas la venida del Redentor, y el cumplimiento de todas las promesas mesiánicas, aumenta en nosotros la esperanza.

Ruega por nosotros

3. María, modelo de caridad, Tú que amabas a Dios como ninguna otra criatura le ha amado, y nos amas con amor maternal, aumenta en nosotros la caridad de que tanto necesitamos.

Ruega por nosotros

4. María, modelo de pureza, que Dios, al hacerte Madre suya, quiso conservar íntegra tu virginidad, consérvanos siempre limpios de alma y cuerpo.

Ruega por nosotros

5. María, modelo de perseverancia, Tú que no volviste nunca atrás en el camino de la virtud, alcánzanos la perseverancia en la gracia de Dios, para que no perdamos nunca la amistad con Jesús.

Ruega por nosotros

Ave María

Oración

Oh Dios y Padre nuestro:
Te damos gracias por haber escogido a María
como Madre de tu Hijo,
y por preservarla de todo pecado
desde el primer momento de su vida.
Que este signo de tu amor sin límites
nos dé fuerza y esperanza
para vencer al mal en todas sus formas.
Que sepamos responder a tu cariñosa bondad
con la misma ilusión de María,
por el poder de la gracia conseguida para nosotros
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

 

 

Fuentes:
Imagen: Inmaculada Concepción (Alonso Cano). Tomada de https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Alonso_Cano_-_Immaculate_Conception_-_WGA03995.jpg

http://www.iglesianavarra.org/francisco-perez/documentospastorales/2014/12/homilia-en-la-inmaculada-concepcion-de-santa-maria-virgen/

http://www.mercaba.org/FICHAS/Devociones/novena_inma_adviento.htm

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