“Cuando los dejaron los ángeles para irse al cielo, los pastores empezaron a decirse unos a otros:

– Ea, vamos derechos a Belén a ver eso que ha pasado y que nos ha comunicado el Señor.

Fueron a toda prisa y encontraron a María y a José, y al niño recostado en el pesebre.  Al verlo, les comunicaron las palabras que les habían dicho acerca de aquel niño. 18 Todos los que lo oyeron quedaron sorprendidos de lo que decían los pastores.

María, por su parte, conservaba el recuerdo de todo esto, meditándolo en su interior.

Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían visto y oído; tal y como les habían dicho.

Al cumplirse los ocho días, cuando tocaba circuncidar al niño, le pusieron de nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción” (Lc 2, 16-21)

 

“Virgen de Belén, ruega por nosotros”

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