“En los peligros, en las angustias, en las dudas,

piensa en María, invoca a María.

No se aparte María de tu boca, no se aparte de tu corazón;

y para conseguir los sufragios de su intercesión,

no te desvíes de los ejemplos de su virtud.

No te extraviarás si la sigues,

no desesperarás si la ruegas,

no te perderás si en Ella piensas.

Si Ella te tiende su mano, no caerás;

si te protege, nada tendrás que temer;

no te fatigarás, si es tu guía;

llegarás felizmente al puerto, si Ella te ampara”

San Bernardo

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