Porque la santa Virgen María,
participando de modo admirable en el misterio del dolor,
brilla como señal de salvación y de celestial esperanza
para los enfermos que invocan su protección;
y a todos los que la contemplan,
les ofrece el ejemplo de aceptar tu voluntad
y configurarse más plenamente con Cristo.
El cual, por su amor hacia nosotros,
soportó nuestras enfermedades
y aguantó nuestros dolores.

Alabanzas a la Virgen de Belén

“Virgen Madre de Dios, el que no cabe en el universo, al hacerse hombre se encerró en tu seno”.

“Dichoso el vientre de la Virgen María, que llevó al Hijo del eterno Padre”.

“Dichosa tú, Virgen María, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”.

Lectura del Evangelio de San Lucas

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:
–«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»

Palabra del Señor

Preces

Invoquemos a María, bajo la advocación de Belén, Salud de los enfermos y Estrella de esperanza en la noche del dolor y la enfermedad. Oremos diciendo: Por los méritos de tu Madre, sánanos, Jesús.

-Del mal de la soberbia, que nos conduce a sentirnos autosuficientes y a rechazar la gracia que Dios nos ofrece por medio de los sacramentos de la Iglesia. R.

-Del mal de la ceguera espiritual, que nos impide reconocer a Cristo en la persona de los enfermos, pobres y postergados. R.

-Del mal de la arrogancia, que nos lleva a sentirnos superiores a los demás, y a erigirnos en jueces de todos. R.

-Pidamos por los enfermos de nuestra parroquia y de nuestras familias. R.

  Oración

Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de salud de alma y cuerpo, y por la intercesión de santa María, la Virgen de Belén, líbranos de las tristezas de este mundo y concédenos las alegrías del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.

Ave María

¡Virgen de Belén, intercede por nosotros ante tu Hijo, Fruto bendito de tu vientre virginal!

 

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