En tu inefable bondad
has hecho también a la Virgen María
Madre y colaboradora del Redentor,
para ejercer una función maternal en la Iglesia:
de intercesión y de gracia,
de súplica y de perdón,
de reconciliación y de paz.
Su generosa entrega de amor de madre
depende de la única mediación de Cristo
y en ella reside toda su fuerza.
En la Virgen María se refugian los fieles
que están rodeados de angustias y peligros,
invocándola como madre de misericordia
y dispensadora de la gracia.
(Prefacio de la Misa: “La Virgen María, Madre y Medianera de la Gracia”

Alabanzas a la Virgen de Belén

“Alégrate, Virgen María; has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.”.

“Virgen Madre de Dios, el que no cabe en el universo, al hacerse hombre se encerró en tu seno”.

“Alégrate, santa María, fuente de amor, colmada con la abundancia de todas las gracias, que llevaste en tu seno virginal al Dios y hombre verdadero.”.

“Salve, santa Madre de Dios, por ti recuperamos la vida; tú recibiste al Hijo que bajó del cielo y engendraste al Salvador del mundo.”

Lectura del santo evangelio según san Juan (2, 1-11)

En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo:
– «No les queda vino».
Jesús le contestó:
– «Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora».
Su madre dijo a los sirvientes:
– «Haced lo que él diga».
Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una.
Jesús les dijo:
– «Llenad las tinajas de agua».
Y las llenaron hasta arriba. Entonces les mandó:
– «Sacad ahora y llevádselo al mayordomo».
Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo:
– «Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora».
Así, en Caná de Galilea, Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en él.

Palabra del Señor.

Preces

R. Te lo pedimos por María, Madre y Medianera.

-Que la Madre Iglesia, que es a la vez “hija de María”, se regocije por la santidad del Papa, de los obispos, presbíteros y diáconos. R.

-Que la Madre Iglesia crezca, acogiendo en su seno a nuevos pueblos, y que por la intercesión de Santa María, nunca le falte el Pan y el Vino nuevo de la Eucaristía. R.

-Que la Madre Iglesia, a ejemplo de María, la Madre más tierna, por medio de sus hijos fieles haga sentir su calor maternal a los que más sufren. R.

-Que la Madre Iglesia, presente en cada diócesis del mundo, se enriquezca con todo lo que hay de bueno en las diversas culturas y creencias. R.

-Que la Madre Iglesia, con fervientes e incesantes plegarias, haga llegar su amor materno  a todos los difuntos que anhelan participar en el Banquete de la eternidad.

Oración

Señor, Dios nuestro, que, por misterioso designio de tu providencia, nos has dado al Autor de la gracia por medio de la Virgen María y la has asociado a la obra de la redención humana, concédenos que ella nos alcance la abundancia de la gracia y nos lleve al puerto de la salvación eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.

Ave María

¡Virgen de Belén, intercede por nosotros ante tu Hijo, Fruto bendito de tu vientre virginal!

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